viernes, 10 de octubre de 2014

Más que cuatro paredes

Sois algo más que  que cuatro paredes. Me acogisteis en una primavera agridulce. Me visteis llorar en verano, sonreír en otoño, feliz en invierno. Pero siempre enamorado.
A vuestro calor he amado con locura, mi corazón ha concebido proyectos hermosos, he cocinado, he reído y en las noches de terraza a la luz de la luna me he sentido el hombre más dichoso del universo.
Cuando he querido refugio lo he tenido y cuando mi alma pedía únicamente abandonarse bajo las estrellas, se lo habéis permitido.
Cuando llegaban noticias poco alentadoras, habéis sido testigo de mis lágrimas delante de mis hijos y también habéis sabido que las retenía cuando quien lloraba no era yo.
Cada día ha sido especial: cuando he estado solo, cuando han estado ellos, cuando hemos estado todos, y sobre todo, los días tan anhelados en los que estábamos solos ella y yo.
Habéis presenciado los años más hermosos de mi vida, y en cierto modo, me habéis invitado a abandonaros, para poder seguir  siendo en otro sitio tan feliz como lo he sido aquí.

Mañana me iré. Es un momento soñado y enormemente deseado. Pero nunca imaginé que llegado este momento me invadiera esta sensación de nostalgia y de agradecimiento a la vida, a mis padres, a mi abuelo, y sobre todo a ti, amor mío por haber compartido conmigo este lugar, que tú has hecho tan especial.