
Dicen que la tranquilidad llega cuando se dan las circunstancias adecuadas para ello. Sin embargo, mi vida que está llena de circunstancias que podrían llenar un buen cargamento de estrés, se desarrolla con bastante tranquilidad. Quizá tenga algo que ver el antídoto anti-estrés que siempre llevo encima: un frasco con una buena dosis de confianza en las personas que merecen tenerla, con el cariño que voy recogiendo de quien me lo quiere dar y con el sentimiento de empatía, que procuro no perder nunca. Alguien preferirá llamarlo ingenuidad. Da igual.
Ya me dijo el
I Ching hace poco que me quedara quieto. Me salió el hexagrama 52. Ken: El aquietamiento, el reposo, la montaña... la tranquilidad, todo está bien.
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