domingo, 14 de febrero de 2016

Tu carta

Amor mío,

Quizá este invierno no esté siendo lo frío que nos gustaría, ni los vientos soplen siempre en la dirección de nuestros deseos. Tampoco mi palabra escrita, que siempre quiere ser caricia para tu alma, ha sido nada abundante. Y eso es lo que más me reprocho, porque no ha sido por falta de inspiración ni de deseo de hacerlo, sino por la sensación de perder cualquier minuto cerca de tu piel.

A pesar de todo esto, mi vida, quiero que entiendas que mi corazón está lleno de ti, siempre, en cada minuto de cada día, de cada noche. Quiero que sepas que ni la meteorología adversa ni cualquier otro obstáculo puede con todo lo que siento por ti. Quizá, últimamente, te he manifestado mi amor más como entrega y dedicación hacia todo lo que te importa que hacia ti misma. No sé si acierto siempre, pero, la realidad es que mi amor es por ti. Mi pasión es por ti. Mi vida es para ti. 

Eres toda la ilusión de mi vida y te confesaré, si es que ya no lo sabes, que las olas de un mar bravo rompiendo en la costa solo me hacen pensar en tu piel pegada la mía, que la luna es un recordatorio de cada beso que me ofreces, que cuando veo un gato cruzando la calle, es tu silueta la que imagino, que cuando acaricio a Osiris, estoy cultivando nuestro amor más profundo.

Recuerda que, a pesar de los martes, a pesar del calor de este invierno, mi corazón busca tus ojos, mis ojos buscan tu piel, mi piel busca tu alma de la misma manera que la luna busca a las olas, como las olas buscan cadenciosamente las rocas, como los gatos buscan calor, como Osiris nos busca a los dos.

Te quiero,