jueves, 18 de junio de 2015

Un invierno y una primavera.

Deseaba paralizar el invierno, porque no sabía todavía que la primavera a tu lado entraría de otra manera. No sabía que las flores crecerían acompañadas de besos acompasados al ritmo de nuestros juegos, que mi cumpleaños duraría tres semanas, que el calor llegaría con una alegría que nunca había sentido, que tu entrega rebasaría todos mis deseos, que nos bañaríamos en otras aguas, que nuestra terraza se convertiría en un templo de paz y armonía, que los gatos serían mucho más que unos amables vecinos.

No sabía que las flores negras, que también han crecido esta primavera, a tu lado se volverían rosas con tal solo mirarte a los ojos. No sabía que serías la jardinera de mi corazón también en primaveras de flores negras.

Vivo para nuestros momentos, ya sean de invierno o primavera, de salmón o de ensalada de pasta, de sofá o de césped, de pasión o de cansancio compartido. Vivo para que sea cual sea el momento, vivirlo contigo, sabiendo que nadie nos robará la noche, que mis dedos podrán posarse sobre tu hombro, que mis labios podrán pronunciar un "te quiero" antes de que el sueño nos atrape o nos olvide. 

Un invierno y una primavera muy cerca de ti. Y mi único deseo es vivir todos mis inviernos y todas mis primaveras muy cerca de ti.