Esperaré en silencio tu regreso. Permaneceré, con el corazón
preparado sobre mi mano, para cuando quieras acariciarlo. Estaré con los ojos
bien abiertos, por si los tuyos los buscan. Mantendré mi espíritu despierto,
por si necesitas usarlo y sabré alejarme, si tal es tu deseo.
Ocuparé tu rincón para que lo encuentres caliente. Y
permaneceré en silencio todo el tiempo que haga falta. Porque sé que volverás.
Sé que contigo regresarán el mes de febrero y las rosas rojas. Sé que nuestros
ojos volverán a los paisajes del norte y nuestra piel al cierzo.Lo sé porque siguen
en tu corazón, envueltos entre alquitrán y papel de aluminio, perdidos entre
olas demasiado altas, encallados entre arrecifes demasiado vivos.
Pero sé que tu corazón es de ida y vuelta, lo sé… Por eso, sé
que, de tu mano, volverán a mi lado.