Ha apagado una tras otra las luces de la casa. Primero, la del salón. Luego, tras beber un vaso de agua, la de la cocina. Después la del pasillo. Ha llegado a su habitación y en el silencio, se ha detenido en la puerta. La cama le ha parecido enorme. Ha pensado que hace tan sólo unos días, era del tamaño ideal.
Ha observado cada uno de los objetos. Allí donde un día hubo fotos, reposa una hoja de magnolio. Sonríe y piensa: "Habitación de otoño"...
Entonces, apaga la luz de la habitación, da media vuelta, vuelve a encender la luz del pasillo, luego la de la cocina, para beber otro vaso de agua, y vuelve al salón para acostarse en el sofá, con el deseo y la esperanza, de que pronto, de nuevo, su cama recupere el tamaño ideal...