Su corazón, su cuerpo, su alma, sus miedos y sus ilusiones están tan cercanas últimamente que la necesidad de expresar, de escribir los sentimientos es colmada por su mera presencia. Para mal o para bien, con las nuevas rutinas, vendrán días donde esa necesidad reaparecerá, como reaparece la sed tras la siesta en las tardes de verano...