domingo, 3 de junio de 2012

En ese lugar...

Hay lugares en el mundo que llegan a ser especiales. Lugares que a base de grandes dosis de sentimientos vividos en ellos, se cargan de cosas buenas. Lugares que se convierten en santuarios, en rincones mágicos en los que se respira algo más que oxígeno.

No tienen por qué ser grandes parajes en las montañas, ni exóticas playas tropicales. Bastan treinta metros cuadrados al aire libre en medio de una ciudad. Cuando esos treinta metros se llenan de calidez, de momentos tiernos, de calma, de risas, de sonrisas, de besos, caricias y abrazos, cuando en ese lugar caben dos, tres, cuatro, cinco personas, cuando esos treinta metros cuadrados pueden incitar tanto al rezo como a la pasión, a mañanas de sol o a noches de luna y estrellas, entonces ese pequeño lugar se convierte en el eje sobre el que gira todo el planeta, el punto al que señala mi brújula, porque ese lugar es así, porque tú estás en él...