Este extracto está sacado del libro del poeta ucraniano Reivaj Saírebuj "Un hombre corriente" y me ha parecido interesante:
Confesión
"Nunca supe ser un canalla y he de reconocer que alguna vez me penó.
Nunca supe nadar y guardar la ropa aunque hubo veces que lo intenté.
Tengo ideas que pueden parecer retrógradas dentro de un esquema mental que puede parecer progresista. Contradicciones que no pienso cambiar, de las que estoy orgulloso.
Cuanto más siento, más soy yo.
Amo, padezco y gozo sin medida, soy excesivo a la hora de sentir. Posiblemente esta forma de vivir esté catalogada en los manuales de psicología o de psiquiatría, pero lo que es seguro es que su único tratamiento, tiene, para mí, nombre, apellidos, unos ojos que me hipnotizan y una piel que renueva todo mi ser.
Nunca supe dejar que la razón tuviera la última palabra, y si alguna vez lo hice me equivoqué.
Siempre pensé que todo pasa por algo, aunque en el momento todo parezca inexplicable.
A veces la tristeza me visita sin motivos, y tengo pensamientos poco convenientes. Pero creo haber aprendido a conjurarlos y controlar esos estados de ánimo. Cuando eso ocurre, me visualizo en el mar, mirando a la orilla e intento sentir una caricia en la espalda. En más de una ocasión, tumbado en la cama, con los ojos cerrados, he sentido esa caricia tan real que he pronunciado su nombre... y aunque no he obtenido respuesta, ha servido para hacer desaparecer la tristeza.
No soy lo que parezco. Me entero más de lo que doy a entender. Soy algo despistado pero no aturdido. Lloro con frecuencia pero aguanto el tipo en situaciones extremas.
He apostado todo a un solo número, he quemado todas mis naves en la aventura más extraordinaria que me ha podido ofrecer la vida y sé que merecerá la pena..."