viernes, 25 de noviembre de 2011

Los tengo...

Hace mucho que escribí sobre valores tales como "compromiso", "estabilidad", "confianza" y recuerdo que cuando lo hice me parecían lejanos, inalcanzables. Uno de los mayores regalos de las últimas semanas ha sido poder tocar, acariciar y agarrar estos valores y vivirlos en primera persona.

Sentir el compromiso es tanto o más como vivir que el amor está blindado a los avatares humanos, a los caprichos, a los cambios de humor o de circunstancias. Estar o sentirse comprometido es no rendirse ante las dificultades, apostar a un solo número y ser consciente de que los demás ya no entran en el bombo, y sobre todo, darse y entregarse al otro de forma sin esperar nada a cambio. Y eso es grande, muy grande.

Este compromiso trae consigo la estabilidad que es la que genera tranquilidad y confianza plena. Y lo que da madurez a toda relación. No hay premio de la lotería que supere sentir estos valores en el corazón...

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