Cuando ya pensaba que no podía ser sorprendido, cuando creía que las pruebas de amor recibidas las semanas anteriores no podían ya ser superadas por nada, aquella misma tarde ella lo volvió a hacer, esta vez, sin quererlo, probablemente y sin ser consciente de lo que aquello significaba para él. Duró el regalo un cuarto de hora, pero las circunstancias y el momento le daban a la situación un valor todavía más grande y se sintió el hombre más dichoso del mundo.
Sin embargo, él le respondió al final del día con una dosis de exceso que estuvo a punto de devorar la magia de la tarde. Y si no la devoró, fue una vez más, porque cuando ella se convierte en maga es capaz de anular la mayor de las torpezas.
Y al pensar esto mientras paseaba lentamente hacia su casa, se volvió a sentir el hombre más feliz del mundo...
Sin embargo, él le respondió al final del día con una dosis de exceso que estuvo a punto de devorar la magia de la tarde. Y si no la devoró, fue una vez más, porque cuando ella se convierte en maga es capaz de anular la mayor de las torpezas.
Y al pensar esto mientras paseaba lentamente hacia su casa, se volvió a sentir el hombre más feliz del mundo...
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