La extraña salsa de emociones negativas y positivas que se remueve estos días dentro de mí me hace sentir vivo. En el mismo recipiente se baten sentimientos tan dispares como decepción y liberación, tristeza y esperanza, rabia y gratitud, melancolía y entusiasmo por lo que veo venir. Según el fuego, a veces emergen a la superficie los negativos, otras los positivos.
Ahora se trata de añadir ilusión a esos ingredientes de la salsa, para reducir los negativos y resaltar los positivos. Y la suerte que tengo es que el nuevo pinche que me acompaña y el instrumental de cocina que tengo son perfectos para que eso ocurra rápidamente.
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