No es que sus pechos acojan ávidos mis caricias
No es que sus muslos se separen para mostrar el camino del deseo
No es que sus manos jueguen con todo mi cuerpo.
No es que su lengua haga viajes de ida y vuelta.
Es que ella...
es el templo vivo del amor
la copa del deseo
el sendero de la esperanza contenida
los guantes de la locura
el postre de las flores del fin de verano.
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