Cuando todo parece desvanecerse, vosotros aparecéis con vuestras risas, vuestros gestos, vuestras complicidades, que de repente pasan de ser robadas a ser ofrecidas.
Dos fuentes de donde bebo, cuando la vida anuncia riesgo de sequía: uno, fuente de alegría, y alboroto; otro, de buen humor y serenidad.
Os quiero tanto que no es comparable a nada. La expresión no es: "Os quiero mucho", sino "os quiero tan diferente...". Porque me dejáis multiplicar mis sentimientos. Llegan a vosotros de una forma, a otras personas de otra, y todos esos sentimientos bullen con la misma intensidad desde el mismo corazón, como el puchero que cuece a la vez un poco de cebolla y unos champiñones, haciendo al final un plato completo, donde no falta nada.
Amaros es amar todo lo que representáis, y vosotros representáis todo lo que me rodea. De la misma forma que sin amaros, no podría querer tampoco a nadie más, de ninguna otra manera.
Os habéis convertido, desde que nacisteis, en el origen de mis sentimientos y también en su destino final, por lo que en lo sentimental, todo empieza y acaba en vosotros, aunque me dejéis pararme en etapas ajenas a vuestras vidas, que no hacen sino alimentar, a su vez, mi inmenso cariño por vosotros.
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