miércoles, 3 de diciembre de 2025

Amor en sesenta estaciones


 

Es el recorrido de sesenta estaciones donde no ha faltado el amor. Donde las primaveras y los otoños han dado paso a las estaciones de más intensidad, como si fueran la preparación de un paso de baile. Esenciales y a la vez casi imperceptibles. Donde los veranos y los inviernos nos han dado los mejores momentos. 

Todo comenzó al final de un otoño, quizá algo más frío que el invierno que después vendría. Quince otoños de paseos, salidas, tardes de casa, de  ansiada vuelta a la rutina, de cines y mangas largas.

Quince inviernos donde nuestro amor se expande cuanto más baja la temperatura. Amor de balneario y fondues, amor de vino caliente, amor de escapadas inolvidables. Inviernos de iñudes y olas en el coche. Amor de volver a casa tras un paseo, de un gato encima mientras lees un libro. Amor de sofá para los dos. Inviernos de nieve en Cariñena y quemadillo en la mesa. Nuestros inviernos ensanchan sin límites esa necesidad imperiosa de estar siempre juntos. 

Quince primaveras, tan cortas como bonitas, primaveras de cumpleaños que preparas con toneladas de amor, primaveras en el Sol de las Antillas, y de ilusión de esos primeros días de playa. Primaveras de ensayos de coreografías y de paseos entre libros, siempre, sin soltarnos de la mano.

Quince veranos de grandes ilusiones, de cocoteros y delfines, y de tardes de libro y césped. Quince veranos cerca de tu piel tostada. Quince veranos de trasiego y de calma, de islas y fondos marinos. De ver como los años te embellecen conforme pasan. Quince veranos llenos de ti, de lunas llenas y estrellas, de noches de terraza.

Sesenta estaciones que han alimentado, cada una a su manera, nuestro amor. Sesenta estaciones de gato negro y Luz de Luna enamorados. Y mi único deseo es que la Tierra siga ofreciéndonos sus estaciones. Te quiero.