Amor mío,
Esta fecha está inevitablemente asociada a recuerdos indelebles, porque no viven en la memoria sino en el corazón. Y siempre que llega, me fortalece. Me alimenta poder construir este presente que tenemos juntos también a través de las palabras que nacen del amor. Para muchos es una fecha cursi, comercial. Para mí, es la ocasión de bucear en mis sentimientos y encontrar, para hacer tuyas y mías, las palabras que mejor puedan expresar mi amor por ti. Así que esta carta, no es solo un regalo para ti, sino también para mí.
Es difícil sentirse más dichoso que cuando llega el momento de escribirte esta carta. Es disfrutar de ver mi vida junto a la tuya y hacer que tu corazón sienta de la mejor manera posible que no quiero otra cosa. Que todo lo demás sobra. Que vivir contigo todo lo que pasa, sea lo que sea, hasta lo más adverso, merece ser vivido si es a tu lado.
Es también poder regalarte mi alegría, porque mi corazón se alegra al descubrir cada día que sigue mirando por tus ojos cada vez con más intensidad, que late al ritmo del tuyo, que está cautivado irremediablemente por tu belleza y que su único propósito es tu felicidad. Alegría, sobre todo, de ver que me amas como yo te amo.
Alegría y felicidad por poder ofrecerte cartas de amor, como si fueran besos, caricias y bailes. Cartas en las que cada palabra pueda posarse en tus labios, cada frase pueda recorrer toda tu piel y cada párrafo te saque a bailar una kizomba. Solo con una única intención: que no olvides nunca que eres la dueña de todo mi amor, porque solo por ti vivo, siento, deseo, sufro y disfruto.
Te quiero.
