Amor mío,
Cada año, para estas fechas, nos trae sus caprichos, sus momentos. Los de este, mi vida, son de los intensos, de los que sacuden el alma y zarandean el cuerpo. Hasta tal punto que todo lo vivido ha obrado una especie de milagro que descubre que cuando el corazón no abarca lo suficiente, se encuentran dentro de él otros espacios ocultos para llenarlos y así hacerlo crecer. Es como haber encontrado la fuente inagotable para amarte cuando las circunstancias no conducen por el camino del corazón. Amarte como te amo me ha revelado que el corazón es ilimitado.
Tú eres mi guía en ese camino y en tus ojos brilla la naturaleza. Una naturaleza que deseo vivir contigo, como una damisela en un arrecife. Necesito un mundo donde haya una palmera bajo la cual besarte, un mar por descubrir contigo, una luna que ilumine nuestras noches, unas estrellas que nos recuerden quienes somos, una lluvia que nos empape, un sol que nos caliente, unos gatos que nos amasen, un cierzo que nos acurruque, una playa donde mirarte, una montaña donde abrazarte, unas aguas donde jugar, un horizonte donde perdernos.
Esta carta es también una promesa vestida de necesidad. Necesito tu alma lejos del humo y tu cuerpo lejos del asfalto. Necesito confundir tus ojos con las estrellas, tus labios con el horizonte. Y voy a hacer lo posible para que esto ocurra. Porque tú eres toda mi Naturaleza y el aire que respiro, mi amor.
Te adoro,