viernes, 10 de enero de 2014

Consejos a una dama

Querida: recuerda que él es tu maestro, tu amo, tu señor. Te ama tanto que quiere, no lo bueno, sino lo mejor para ti. Nunca hará nada que te pueda hacer daño, y aunque a veces deba corregir tu conducta o tus errores en el ejercicio al que te entregues, siempre te va a tratar con el cariño que mereces.  Tu señor te ama con locura. No lo temas, pero respétalo mucho. Cuando oses mirarle a los ojos, hazlo en silencio y con los labios entreabiertos para demostrarle tu devoción al mismo tiempo que tu disponibilidad. El espera de ti una obediencia sincera y que ejecutes pausadamente pero con firmeza todas y cada una de sus órdenes. Si así lo haces verás recompensada tu actitud con creces. Tu señor ya ha visto que conoces bien las reglas y quiere que al mismo tiempo disfrutes de sus enseñanzas. Entrégate a él, abandónate, sé suya sin olvidar que es el amo de tu cuerpo, de tu mente y de tu corazón. Y que el placer de su compañía, de sus enseñanzas y de su disciplina sea para ti tan grande como lo será para él el placer de poder sacar lo mejor de ti en cada momento.