sábado, 17 de agosto de 2013

Abdel y los pozos I

Tenía once años aunque su mirada delataba que lo vivido correspondía a una edad mucho más avanzada. Se llamaba Abdel y vivía en una de esas regiones donde el agua escasea y el calor es casi siempre insoportable. Su única familia era el resto de mercaderes que recorrían los diferentes pueblos de la zona con la esperanza de vender algo de ropa, baratijas o, en el mejor de los casos, algunos animales que compraban, a su vez, en otros pueblos. 

Abdel se encargaba del agua. Conocía a la perfección los pozos que había a lo largo de su camino y sabía cómo sacar el agua que luego transportaba en unas tinajas que él mismo colocaba en un carretilla. Abdel era fuerte y podía llevar hasta cinco tinajas de cinco litros cada una en su carretilla.