tras los que mi cuerpo se despierta erizado, y mis manos buscan en vano su piel bajo las sábanas... y unas lágrimas ya resecas me avisan de que mi corazón no descansa cuando mi cuerpo intenta hacerlo.
Un vaso de agua y la ilusión de un viaje, de un nido, de uno de sus dulces besos me traen la calma y amansan mi soledad...