Le he dicho al futuro que se deje labrar por vosotros.
Nada será igual, quizá sea todo mucho mejor.
Deseo que lleguen muchos días bellos, junto a vosotros
Y seguir en vuestras vidas con la misma intensidad.
Os llevo en mi corazón día y noche.
Sé que conseguiréis deshacer el nudo que llevo en la garganta desde hace días,
ese que me sofoca tanto el llanto como la risa.
Sois mi orgullo y cuando siento vuestro corazón,
os reconozco en todo vuestro ser como parte de mí.
En los últimos meses me habéis dado muestras de vuestro gran corazón,
comprendiéndome, escuchándome, aceptando que yo también necesito ser feliz.
No se me ocurre cómo poder agradeceros esa madurez, ese respeto
que me habéis mostrado cuando más lo necesitaba.
Sed libres, sed felices, seguid siempre el Camino del Corazón
aunque os parezca ridículo, aunque os parezca estúpido.
Que la distancia no haga sino alimentar nuestra espera...