¿Y si, sin apenas darse cuenta, hoy hubiera sido el primero de los "bellos días que están por venir"?
¿Y si esa oruguita hubiera comenzado a mordisquear la hojita que creció, solitaria, en el tronco de un árbol?
¿Y si el mar estuviera ya algo más lejos?
¿Y si el mar estuviera ya algo más lejos?
¿Y si esa sensación aguda de no poder respirar fuera, realmente, un ramo de rosas?
¿Y si nada estuviera ya escrito en un papel doblado?
¿Y si los picores primaverales fueran metáforas del corazón?
Todo es posible, pero lo único seguro es la suavidad de su piel bajo mis manos, el sabor de su voz, la ternura de sus besos, la belleza de su cuerpo desnudo y el calor de su vientre...