sábado, 7 de enero de 2012

Cuerpo a cuerpo

Nunca pensó que tan solo dos palabras, una mirada, una sonrisa, una caricia furtiva pudieran llenarle el corazón de esa manera. Eran para él como un riego fino y constante que alimentaba sus sentimientos de una forma inimaginable.
Por su parte, se sentía lleno, feliz, orgulloso de poder amarla como a él le gustaba amar. Sin censuras, sin miedos, con todo su corazón. Y solo esperaba el momento en poder hacérselo sentir de forma completa, abrazando su cuerpo, acariciando sus cabellos, su rostro, besando su boca, su cuello, sus hombros, recorriendo con sus manos y sus labios cada poro de su piel, venerando el templo de su cuerpo como último lugar en el mundo antes de abandonarlo, intentando mostrarle la verdadera esencia de un amor tal que solo puede ser transmitido de cuerpo a cuerpo...

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