jueves, 10 de noviembre de 2011

Mirlo Blanco

Lo he encontrado sin buscarlo. Se ha posado en mi ventana y ha venido para quedarse. Me mira fijamente con sus ojitos y me transmite la paz, la confianza y la estabilidad que anhelaba. Y por encima de todo un amor inmenso que penetra por cada poro de la piel, en cada inspiración.

Un mirlo blanco que ha seguido un camino ya trazado, una sendera desconocida para el resto de sus congéneres negros: el Camino del Corazón, que ha surcado con sus pequeñas alas, dejándose llevar por los vientos cálidos de la ternura, abandonándose a las trayectorias marcadas por los sentimientos, hasta encontrar un nido donde reposar, amar y dejar ser amado...

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