
A veces, está bien que la vida imponga algo de sosiego, aunque sea a garrotazos y sobre todo cuando te deja adivinar que no será por mucho tiempo...
Ir en contra de esta imposición sería una insensatez.
Sosiego para el cuerpo, para el habla, para la mente, para el corazón...
Siempre hay que aprovechar de esos momentos,vienen tan bien.
ResponderEliminarUn besico