Me inspira esta entrada nuestro amigo Luis Antonio, y la escribo porque esto de los silencios y las palabras nunca me ha dejado indiferente.
Por naturaleza, soy un torico y siempre he solido entrar a todos los capotes que se me han presentado. Vamos, que no suelo ser de los que callan.
Sin embargo, desde hace ya un tiempo, y no sé si tendrá algo que ver la experiencia que uno va teniendo de la vida, hay capotes que ya no me dicen nada, que me aburren y me doy media vuelta.
Nunca he compartido aquello de que "quien calla, otorga". Creo, sencillamente, que quien calla, calla. Para otorgar o consentir, existen otros mecanismos expresos de comunicación y supongo que esta idea es principalmente alimentada por quienes necesitan toricos para sus capotes.
Los auténticos silencios son lo que no dicen nada porque nada más debe ser dicho. De manera que los más bellos son los generados por otro silencio anterior y al unirse ambos, forman una sinfonía que alivia el alma. Por eso me gusta tanto escucharte "No me digas nada..." y envolverme en tu silencio...
bellisimo texto, muchas gracias por compartirlo, esta asturiana te manda un besin en silencio.
ResponderEliminarSi algún mérito ha tenido mi entrada ha sido inspirarte esta que se hace merecedora de mi más sincera felicitación. Lo de "la sinfonía que alivia el alma" me ha llegado muy adentro.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Sujari
Yo echo a faltar la palabra de los que tienen algo que decir y me lamento de que no callen los que deben...
ResponderEliminarQué difícil resulta añadir nada a estas hermosas palabras.... y más todavía cuando lo que provocan es un evocador silencio...
ResponderEliminarEste es sin lugar a dudas.....el mejor silencio.
ResponderEliminarUn besico