En cuanto hizo su aparición la luna llena, el espíritu de Oscar Wilde se manifestó como una leve ráfaga de viento que provocó estornudos desde Nueva York hasta la costa levantina.
Una vez los elementos conjurados, la acción fluyó de forma tan espontánea como una gota de lluvia resbalando por un cristal, como una inspiración tras una espiración.
Al acabar la noche, se pudo ver sobre una inmensa luna, la silueta de Wilde alejándose con el Tao te King debajo del brazo.
Con mucho cariño, te deseo Feliz Navidad.
ResponderEliminarUn besico
Besos inspirados y espirados Sujari y mis mejores deseos para ti.
ResponderEliminarPues fíjate, q de Wilde no me extrañaría...
ResponderEliminarTras la tempestad suele acaecer la calma. A Wilde lo he leído. Tao me resulta más ajeno...
ResponderEliminarUn abrazo